Laboratorio de Ecología
Departamento de Ciencias BiológicasLa Biodiversidad y su Conservación en el Río Tocuyo de Venezuela

Una investigación sobre ríos, peces y bosques ribereños


 

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- El ambiente fluvial: elementos descriptores

 

Los ríos en la cuenca del Tocuyo: una caracterización

Extracto tomado de: Rodríguez-Olarte, D. Romero, L., Coronel, J. L. y A. Amaro (en revisión 2005). Caracterización preliminar de los ambientes fluviales en la cuenca del río Tocuyo, vertiente del Caribe, Venezuela

 

 

Los modelos para el manejo y monitoreo de los ríos tienen una alta incidencia en las decisiones gubernamentales; no obstante, deben ser económicos, simples, rápidos, flexibles, eficientes y suficientes; consideraciones que en la generalidad de los casos no se encuentran en conjunto.  Así, el uso de índices de evaluación del hábitat por parte de los organismos que administran los recursos naturales no son siempre considerados para el monitoreo; esto por diferentes razones: algunos necesitan de a) capacitación específica o de asesoría especializada, b) la adquisición o pago periódico de materiales, equipos y/o análisis específicos y c) la adaptación y reformulación para determinadas situaciones ambientales en el tiempo y espacio. 

 

 

Muchos efectos de la intervención pueden ser observados y cuantificados fácilmente

 

 

Esto ha limitado en gran medida la estimación y monitoreo de la condición de los ecosistemas fluviales, disponiéndose de poca información histórica estandarizada que permita la comparación en el tiempo, por lo que existe la necesidad de generar información básica y herramientas de manejo que puedan ser reconocidas en su alcance y en su aplicación.  Existen varios modelos para la evaluación del ambiente acuático, siendo algunos muy sencillos.   Con este fin se desarrolló una caracterización preliminar de los ambientes fluviales en la cuenca del río Tocuyo y una evaluación preliminar del estado de conservación aparente de los principales los ríos mediante un índice específico.

 

Métodos

En los ríos considerados se midieron la anchura, profundidad del cauce y la transparencia de las aguas.  Se determinó la composición de la cobertura del sustrato mediante  cuadratas y se aplicó una clasificación granulométrica del mismo para estimar su cobertura.  Se colectaron muestras de agua en cada estación de muestreo para ser analizadas en sus diferentes variables (pH, conductividad, cationes, aniones, etc.).

 

Con base en varios modelos de evaluación del ambiente fluvial se construyó un índice para la Interpretación de la Conservación Fluvial (ICF); éste considera la calificación de aspectos relacionados con el medio fluvial en una localidad muestreo y consta de siete medidas que corresponden a las características observadas en el medio acuático y ribereño (cauce y taludes y bosque) y la actividad antrópica: uso del agua y de la tierra, población y turismo.  Los valores de las medidas fueron entre 1 y 10 puntos, correspondiendo el valor máximo a la mejor condición de conservación observada.  Los valores de cada medida se sumaron y produjeron un puntaje de ICF promedio y este fue relacionado con una clase de conservación específica.  Una clase de ICF  reconocida como muy alta o total correspondió a ríos con elevado estado de conservación.

 

Resultados preliminares

Los ríos de carácter permanente en la cuenca fueron muy pocos y estos mostraron condiciones particulares.  Las tierras altas mostraron composición variable del sustrato, con granulometrías mayores (piedras y rocas) en cauces de mayor tamaño.  El cauce principal se caracterizó por la mayor presencia de piedras y sustratos complejos o heterogéneos antes de la represa Dos Cerritos.  En la cuenca media predominaron los guijarros en sustratos mixtos.  Mientras que en la cuenca baja y desembocadura el sustrato dominante fue la arena con categoría homogénea.

 

 

El río Guarico ha sido dragado en buena parte de su recorrido

 

 

En las tierras altas de subcuencas más intervenidas los ríos mostraron dominancia de guijarros y categorías complejas, pero en los tramos finales de afluentes o el cauce principal se constató una importante sedimentación y homogeneidad en el sustrato.  En los afluentes del río Morere, donde se contabilizaron más represas, los sustratos dominantes fueron los guijarros.  De manera general, en los pequeños ríos o quebradas protegidas por bosques se presentó una considerable proporción de material vegetal alóctono (hojas, ramas) y los sustratos fueron heterogéneos; sin embargo, en los pocos y pequeños cauces en las vertientes secas predominaron las piedras y rocas.  En los ríos con intervención evidente el sustrato fue generalmente homogéneo.

 

En las aguas el pH no presentó variaciones considerables, siendo el promedio de 6,42 y mostrando un ligero incremento entre los 1200 y 1400 metros de altitud.  Los valores extremos para la cuenca fueron 5,19-7,90.  La conductividad (promedio: 139,64 µS/cm) presentó también sus mayores valores en las tierras altas y con diferencias más marcadas.  Los sólidos totales (promedio: 0,56 mg/l) mostraron una ligera tendencia al incremento a medida que disminuyó la altitud, aumentando notablemente las concentraciones en la cuenca media y baja.  Los aniones (promedio: 219,93 mg/l) y cationes (promedio: 77,66 mg/l) presentaron incremento en sus concentraciones a medida que disminuyó la altura.  En la desembocadura del río Tocuyo al mar se apreciaron intervalos pequeños para todas las variables.  Para ver el conjunto de datos sobre las variables de las aguas diríjase a la base de datos en esta misma página.

 

Con relación a los orígenes de los ríos (figura siguiente), el pH mostró los menores valores en la desembocadura (promedio: 6,95) y la cuenca del Morere (promedio: 6,08), siendo mayores en Baragua (promedio: 7,15 ± 1,14 IC).  La conductividad fue generalmente baja, siendo elevada en los cauces con origen andino (promedio: 188,49 µS/cm) y los sólidos totales mostraron la mayor concentración en ríos de la Sierra de San Luis (promedio: 2,28 mg/l); sin embargo, las observaciones evidenciaron mayor concentración de sólidos en el la cuenca baja y la desembocadura.  Los aniones evidenciaron concentraciones variadas, siendo los menores y mayores valores en el cauce principal (promedio: 290,05 mg/l) y la desembocadura, mientras que los cationes mostraron lo mismo para los drenajes del Morere (promedio: 62,05 mg/l) y Bobare (promedio: 197,96 mg/l).

Interpretación de Conservación Fluvial

El índice de ICF demostró correspondencia moderada con la intervención en las localidades visitadas.  Sólo una localidad (Quebrada del Toro) alcanzó la máxima conservación, cuatro estaciones alcanzaron una clase de ICF muy alta y 19 una clase moderada.  En el cauce principal predominó la clase moderada.  La clase de interpretación muy alta le correspondió a las cabeceras del río Tocuyo por encima de los 1500 metros de altitud.  En otros cauces de las tierras altas, así como también en ríos de mayor magnitud, al inicio de las depresiones y planicies, como los ríos Villegas y Araurima, la clase de ICF fue alta.  El ICF demostró ser usualmente mayor en los drenajes con mayor estado de conservación aparente, incluso en aquellos con presencia de represas. El ICF promedio por orografía  (figura siguiente) indicó que las vertientes de la Sierra de San Luis, como el río Araurima, mostraron una mayor conservación que el resto (promedio: 46,67), siendo precedidas por los cauces andinos (promedio: 43,24) y el cauce principal.  Más información sobre el modelo del ICF y sus resultados se encuentra en descargas.

 

 

 

¿Por qué es útil un índice de este tipo?

El modelo de ICF aún se encuentra en evaluación y refinación, por lo que sus medidas no son necesariamente absolutas; sin embargo, estos modelos de evaluación son reconocidos en varios países como herramientas útiles para el manejo de los ambientes fluviales, puesto que la calidad del hábitat y el ambiente fluvial se relaciona fuertemente con el uso de la tierra y con la biodiversidad.  La utilidad de estos índices radica en que los mismos son flexibles en cuanto a su uso y manejo, además de ser notablemente menos costosos que otros métodos.  Una evaluación histórica en los cambios del estado de conservación mediante índices permite hacer el monitoreo de los recursos naturales de una manera ordenada.

 

En la zona biogeográfica de Falcón y Lara, que incluye gran parte de los drenajes de la cuenca del Tocuyo, la afectación sobre los hábitats es alta en las zonas de vida más extensas: de monte espinoso, y bosques secos y muy secos.  Algunos autores estiman que la demanda del agua dulce para satisfacer el crecimiento de las poblaciones humanas, particularmente en regiones áridas y semiáridas, supera su oferta; esto presagia una importante necesidad para el manejo adecuado de los ríos.  De igual manera, la deforestación de las riberas propicia la erosión de taludes y sedimentación de cauces. Actualmente los ríos son afectados por muchas vías (hipoxia, eutrofización, salinización, contaminación por compuestos orgánicos, etc.), pero éstos, al contener una minúscula proporción de las aguas dulces, tienen el contrasentido de que aún no sean objeto de prioridad para su conservación en muchas cuencas hidrográficas.

 

 

Para obtener más información sobre la cuenca presione Bibliografías y Descargas

 

 

 

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Douglas Rodríguez Olarte. UCLA. Barquisimeto, Lara, Venezuela. Agosto 2005 (actualizado Mayo 2007)